Es como un pequeño nido: acogedor, cálido y pensado para invitar al descanso.
Este estudio, ideal para dos personas, combina en un mismo espacio el dormitorio y la zona de estar, creando un ambiente íntimo y confortable. Dispone además de una cocina bien equipada y un baño agradable y funcional. Su gran ventanal, desde el que se contempla un inmenso mar de encinas, aporta luz y amplitud, haciendo que este alojamiento, aunque pequeño, se sienta completo y especial.
Construido sobre un antiguo pajar, el apartamento ha sido diseñado siguiendo criterios ecológicos, con el objetivo de integrarse en el entorno y minimizar su impacto ambiental. Para ello se han utilizado materiales naturales como madera, barro, ladrillo y tierra; aislamiento de corcho en paredes y techos; cal y pinturas al silicato con pigmentos naturales en las paredes; aceites vegetales para el tratamiento de la madera y sistemas de iluminación de bajo consumo. Todo ello crea un espacio sostenible, saludable y en armonía con la naturaleza.


